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Una familia cordobesa hace 8 años que no entra a un supermercado: solo compra en ferias y ahorra cientos de miles de pesos al año

8 junio, 2026

En Córdoba, una familia decidió en 2018 cambiar la manera de llenar la alacena. Desde entonces, no pisan las góndolas y prefieren las ferias de productores. El resultado es un ahorro sostenido y una relación más directa con quien cultiva lo que comen. “Fue un gesto pequeño que se volvió una rutina”, dice Mariana, la madre, mientras acomoda frascos de conservas.

El hábito se afianzó con ensayo y error, pero hoy la logística es simple. Salen los sábados a la mañana, recorren dos ferias barriales, compran en puestos amigos y completan con una cooperativa que reparte a domicilio. “Pagamos en efectivo y a veces con transferencia; la app del grupo de consumo nos ordena”, explica Lucas, el padre, con una sonrisa orgullosa.

Una decisión cotidiana que se volvió sistema

El cambio nació por una crisis de precios, pero se sostuvo por convicción. La familia armó una lista base —fruta, verdura, lácteos, huevos— y dejó los envasados para raras ocasiones. Con el tiempo, sumaron carnes de criadores locales y productos agroecológicos.

Las compras se hacen con bolsas reutilizables y frascos vacíos. “Reducimos los plásticos y los residuos orgánicos los compostamos”, cuenta Mariana. El almanaque marca dos ferias claves y un reparto quincenal de cooperativa, lo justo para no desabastecerse ni sobrecargar la heladera.

El ahorro, con números sobre la mesa

La familia midió precios durante varios meses y el patrón se repite con consistencia. En ferias, los básicos salen menos y la variación semanal es más suave. Cuando las ofertas de super aparecen, suelen estar atadas a tarjetas o a paquetes que fuerzan el exceso.

“Si comparamos un mes típico, gastamos cerca de 140.000 pesos en ferias frente a 220.000 en supermercado”, señala Lucas. El recorte ronda los 80.000 pesos mensuales, o casi 960.000 pesos al año, según su libreta de gastos. A continuación, un comparativo ilustrativo (Córdoba, valores aproximados, primera mitad de 2026):

Producto Supermercado (ARS) Feria (ARS) Diferencia
Zanahoria (kg) 1.800 950 -47%
Tomate (kg) 2.500 1.400 -44%
Manzana (kg) 3.200 1.900 -41%
Huevo (docena) 3.800 2.600 -32%
Leche (litro) 1.200 900 -25%
Queso cremoso (kg) 7.800 5.400 -31%
Pan integral (kg) 2.600 1.800 -31%
Pollo campero (kg) 4.200 3.300 -21%
Jabón para ropa (kg) 3.000 1.700 -43%

“Lo clave es que pagamos por el alimento, no por la marca ni por la capa de marketing”, remata Mariana. El ahorro se amplía cuando cocinan de estación y priorizan cortes nobles pero menos populares.

Más que precios: calidad y vínculo

En las ferias, la familia valora la frescura y el trato humano. “La lechuga dura días porque viene recién cosechada”, dicen al unísono con los chicos. La trazabilidad es más clara: saben quién siembra, quién transporta, quién cobra.

También hay un plus de sabor. El tomate huele a tomate, el queso a leche. Menos intermediarios, más nutrientes. “No es solo la billetera: es la salud y la vida de barrio”, apunta Lucas.

Cómo organizarse para no volver al carro

  • Elegir una feria cercana y una cooperativa de confianza; planificar por semana; llevar bolsas reutilizables y frascos propios; cocinar porciones para freezer; anotar precios en una planilla simple; priorizar productos de estación y preguntar por combos familiares.

“Lo difícil fue el primer mes”, admite Mariana. Después, el mapa se hace propio y la compra se vuelve casi ritual.

Lo que no compran y cómo lo reemplazan

Los ultraprocesados quedaron en segundo plano. Para lo dulce, prefieren miel de cooperativa y frutas de temporada. Los snacks salados se cambian por semillas tostadas y panes de masa madre. Para limpieza, usan jabón artesanal y vinagre con bicarbonato.

“Si necesitamos algo puntual, lo buscamos directo al productor o a un almacén de barrio que trabaje con cooperativas”, cuenta Lucas. Así sostienen la red y evitan caer en compras de impulso.

¿Es para todos?

No siempre es fácil. Hay cuestiones de tiempo, transporte y accesibilidad. Pero las ferias se multiplican en plazas céntricas y barrios periféricos. Surgen grupos de consumo con reparto a domicilio y catálogos digitales que ordenan pedidos y pagos.

Las políticas públicas también ayudan: ferias móviles, espacios cedidos, controles de balanza y apoyo a la agroecología. “Si el Estado cuida al productor, el vecino accede a mejor precio y mejor alimento”, resume Mariana con tono sereno.

Al final, la ecuación mezcla hábitos y comunidad organizada. Menos envases, más estación. Menos marca, más origen. Y un ahorro que se nota cada mes en la tranquilidad de una despensa llena y un recibo de gastos que respira.

Mateo Ríos

Mateo Ríos

Me llamo Mateo Ríos y soy redactor en Santa Fe Canal, apasionado por el cine independiente y las series que rompen esquemas. Estudié Comunicación Social en la UNL y desde entonces no he parado de contar historias. Creo que una buena crítica puede hacerte ver una película con otros ojos.

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