“La generación Z nunca tendrá seguridad económica”: la dura advertencia que alarma

3 febrero, 2026

¿Recuerdas aquellas historias de los abuelos, en las que el futuro era una especie de alfombra roja hacia la prosperidad, solo con estudiar y trabajar duro? Pues la Generación Z no puede más que escuchar esos relatos con una mezcla de escepticismo, tristeza y, francamente, un pelín de envidia. Ya no corren los mismos tiempos, y el sueño de la estabilidad económica parece haberse evaporado como los polos en plena ola de calor.

Un pacto roto y nuevas realidades

La voz de Suzy Welch, profesora de la Universidad de Nueva York y representante orgullosa de los famosos boomers, resuena fuerte entre sus estudiantes. Ella lo dice claro: ese contrato moral que unía estudios, trabajo y estabilidad ya no existe. Antes, podía estar segura –como muchos de su generación– de que tendría más dinero que sus padres y que, con esfuerzo, podría comprar una casa. Todo iba sobre ruedas. Hoy, estas certezas han desaparecido. Los jóvenes de la Generación Z miran atrás y comparan las coloridas historias del pasado con la realidad austera que les ha tocado vivir. Esto produce una actitud mucho más prudente e incluso defensiva.

Realismo a la fuerza y dudas existenciales

Según Welch, el escepticismo no es desinterés: es la reacción lógica de una generación curtida en crisis sucesivas. Su realismo no es cinismo, es un escudo ante la incertidumbre. Entre las preguntas que surgen:

  • ¿Qué significa realmente el “progreso”?
  • ¿Para qué esforzarse si el planeta se está destruyendo y no hay promesas de estabilidad?
  • ¿Es posible encontrar sentido al trabajo si las garantías convencionales han quedado obsoletas?

Este nivel de conciencia, que a veces se interpreta como apatía, es para Welch una mezcla entre vulnerabilidad y tristeza colectiva.

El mundo laboral en modo terremoto

No se puede decir que falten motivos para el desencanto. El mercado laboral ya no es ese campo de juego de “buena carrera, buen empleo, ascenso garantizado”. Según Welch, esta imagen resultará obsoleta incluso para 2025. Las empresas viven oleadas de despidos, sobre todo en puestos de dirección intermedia. Resultado: quienes están en primera línea ven sus opciones de mejora reducirse… aunque les asignan más responsabilidades. Y para echarle más sal a la herida, la inteligencia artificial comienza a reemplazar empleos tradicionalmente bien remunerados.

Agregarle a esto el encarecimiento brutal del costo de vida y el menú está servido. Tanto en Francia como en Estados Unidos, los precios de vivienda y productos básicos suben mucho más rápido que los salarios. Así, incluso los jóvenes cualificados ven casi imposible la meta de comprar una vivienda. La calculadora no miente: la ecuación ya no cierra.

Preocupación ecológica y fractura generacional

Como si las dudas económicas fuesen poco, la crisis climática pesa sobre los hombros de los más jóvenes. Welch comenta que muchos estudiantes están convencidos de que “algo pasará en las próximas décadas” debido al calentamiento global. Incluso, algunos van más allá y afirman que el mundo podría terminar por culpa de la sucesión de malas decisiones de las generaciones anteriores. Cosas de heredar un planeta en saldo.

Ante ese panorama, Welch lanza una invitación a los líderes y responsables: menos culpabilizar por supuesta pereza, más mirar de frente la raíz del problema. Hay que preguntar por qué los jóvenes adultos y adolescentes actúan como lo hacen. Y sobre todo, escuchar. La Generación Z (nacida entre 1997 y 2012) está entrando masivamente al mundo laboral, y se estima que, junto a los millennials, representará el 74% de la fuerza de trabajo mundial en 2030.

¿La apuesta de Welch para una mejor convivencia y retención de talento?

  • Conocer los verdaderos problemas e inquietudes de la Generación Z.
  • Crear entornos que den sentido al esfuerzo.
  • Ofrecer trayectorias profesionales reales y creíbles.

Solo así será posible cooperar, atraer y mantener a los jóvenes talentos, evitando que la desilusión crónica siga escalando.

Quizás algunos culpen a la “generosidad aprovechada” o a los sistemas públicos de quienes, según ellos, “no hacen nada”. Pero antes de despertar monstruos sociales latentes al criticar tanto, es hora de reflexionar: ¿no será que llegó el momento de reconstruir el pacto y ofrecer, por fin, razones de peso para que la generación Z crea de nuevo en el futuro?

Mateo Ríos

Mateo Ríos

Me llamo Mateo Ríos y soy redactor en Santa Fe Canal, apasionado por el cine independiente y las series que rompen esquemas. Estudié Comunicación Social en la UNL y desde entonces no he parado de contar historias. Creo que una buena crítica puede hacerte ver una película con otros ojos.

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