Luces, cámara… ¡resonancia magnética!
Olvídate por un momento de las palomitas y el sofá. Un grupo de neurocientíficos ha conseguido crear el mapa funcional más detallado del cerebro humano hasta la fecha. ¿La clave? Escanear cerebros mientras los participantes veían fragmentos de películas que iban desde estrenos independientes hasta grandes éxitos de Hollywood como Inception, The Social Network o Home Alone. El resultado de este experimento, publicado en la revista Neuron de Cell Press, permite ver cómo diferentes redes cerebrales se “encienden” en función de las escenas y el contenido.
Según Reza Rajimehr, neurocientífico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y primer autor del estudio, “nuestro trabajo es el primer intento de obtener un esquema de las diferentes áreas y redes del cerebro bajo condiciones naturalistas”. Esto significa que, en lugar de analizar cerebros en reposo (cuando muchas áreas no están plenamente activas), se estudió el cerebro en acción: recibiendo todos esos estímulos visuales y sonoros que nos atrapan frente a la pantalla.
Redes cerebrales en plena función: más allá del descanso
No es ningún secreto que el cerebro es una compleja telaraña de conexiones que dan forma a cómo percibimos la realidad y nos comportamos. Tradicionalmente, la mayoría de estudios sobre las redes funcionales cerebrales se han realizado con personas en reposo dentro del resonador. El problema: sin estímulo externo, muchas regiones no muestran todo su potencial.
Los investigadores quisieron averiguar si proyectar películas durante la resonancia podía ofrecer una mirada inédita sobre cómo responden las redes funcionales a estímulos complejos. Como dice Rajimehr: “con la resonancia en reposo no hay estímulo, la gente solo está pensando internamente, así que realmente no sabes qué ha activado esas redes. Pero con nuestro estímulo de película, podemos volver atrás y averiguar cómo responden distintas redes cerebrales a diferentes aspectos de la película”.
Del argumento a la acción: cómo reacciona el cerebro ante cada escena
Para lograr este “mapa”, los expertos utilizaron datos de resonancia funcional previamente recogidos por el Human Connectome Project: más de 176 adultos jóvenes visionaron 60 minutos de clips de películas. Al promediar la actividad cerebral de todos los participantes y usar técnicas de aprendizaje automático, identificaron redes específicas, sobre todo en la corteza cerebral.
¿Y cómo reacciona el cerebro a cada mini-historia? Analizaron minuciosamente la relación entre la actividad en estas redes y el contenido de cada escena —personas, animales, objetos, música, diálogos y narración— y lograron distinguir, ni más ni menos, que 24 redes cerebrales distintas. Estas redes están asociadas a procesamientos sensoriales o cognitivos muy concretos, como por ejemplo:
- Reconocer rostros y cuerpos humanos
- Percibir movimiento
- Identificar lugares emblemáticos
- Relacionar objetos inanimados y humanos
- Procesar el habla y las interacciones sociales
Pero la cosa no acaba ahí. También se detectó una relación inversa entre los “dominios de control ejecutivo” (áreas dedicadas a planificar, resolver problemas y priorizar información) y las regiones de funciones más específicas. Si la escena era compleja o ambigua, se activaban más las áreas de control ejecutivo; si era fácil de seguir, predominaban regiones como las del procesamiento lingüístico. Según Rajimehr, esto confirma que “los dominios ejecutivos suelen estar activos en tareas difíciles o cuando la carga cognitiva es alta”. O sea: tu cerebro no solo se relaja viendo una comedia ligera, también organiza recursos cuando la trama se complica.
La cinta continúa: ¿qué nos depara el futuro?
El estudio actual se basó en promedios colectivos, pero los investigadores subrayan que la próxima gran frontera será analizar las diferencias individuales. ¿La edad o ciertas condiciones pueden cambiar la respuesta? ¿Las personas con trastornos del desarrollo o psiquiátricos verán películas ‘de otra forma’? El equipo planea comparar mapas cerebrales individualizados y sus perfiles conductuales, además de seguir examinando cómo el contenido semántico o social de cada fotograma mueve los hilos invisibles de nuestras redes neuronales.
Así que la próxima vez que te emociones, rías o te pierdas entre flashbacks y giros argumentales… recuerda: tu cerebro está desplegando un espectáculo tan espectacular como la propia pantalla. Si piensas que nadie lo ve, ¡la ciencia ya te ha pillado!