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Este síntoma leve se confunde con un resfrío pero puede ser una señal de dengue

19 junio, 2026

A veces, un malestar sutil nos hace pensar en un resfrío cualquiera. Sin embargo, en regiones con mosquitos Aedes, ese detalle puede apuntar a una infección diferente. En medio del calor, de la humedad y de los cambios de clima, aprender a leer el cuerpo es una forma de prevención.

El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti. Se propaga con rapidez en zonas urbanas y causa episodios que van desde leves hasta graves. Aunque comparte rasgos con cuadros respiratorios, su fisiología es distinta: no se contagia por estornudos, sino por la picadura.

El síntoma que pasa desapercibido

Entre los primeros signos hay uno que suele parecer menor: el dolor detrás de los ojos, también llamado dolor retroocular. Se describe como una presión sorda que empeora al mover los globos oculares o al exponerse a la luz. En personas con congestión leve, ese dolor se confunde con una cefalea de resfrío, pero en dengue puede ser una pista temprana.

“Si el dolor aumenta al mirar hacia los lados o leer en pantallas, piensa en una causa más sistémica”, dice un principio clínico que muchos profesionales repiten. No siempre es intenso; a veces es una molestia discreta que aparece con fiebre o incluso tras la fase febril.

Cómo distinguirlo de un resfrío común

En el resfrío, la cefalea suele acompañar a la congestión nasal, la tos y el goteo, con fiebre baja o ausente. En dengue, la fiebre tiende a ser más alta y súbita, con dolores musculares y articulares marcados y ese dolor retroocular característico. La presencia de erupción cutánea, náuseas o cansancio intenso refuerza la sospecha de dengue.

“Ante la duda, observa el conjunto de síntomas, no uno solo”, es otra regla que ayuda a guiar decisiones. La cronología también importa: el dengue suele arrancar en uno o dos días, mientras el resfrío progresa más despacio.

Tabla comparativa: resfrío vs. dengue

Característica Resfrío común Dengue
Inicio de la fiebre Gradual, baja o ausente Súbita, generalmente alta
Dolor de cabeza Leve a moderado Intenso, con énfasis retroocular
Dolor detrás de los ojos Poco frecuente Frecuente y distintivo
Congestión/Tos Habituales Raras o leves
Dolores musculares Leves Marcados, con dolores articulares
Erupción cutánea Inusual Relativamente frecuente
Duración típica 3–7 días 5–7 días, con fase crítica posible
Signos de alarma Poco probables Sangrados, dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, somnolencia o irritabilidad

Señales de alarma y cuándo consultar

El dolor retroocular por sí solo no define el diagnóstico, pero debe encender la alerta si se combina con fiebre alta y dolores intensos. Existen signos de alarma que exigen evaluación inmediata:

  • Dolor abdominal fuerte, vómitos persistentes, sangrado de encías o nariz, somnolencia marcada, dificultad para respirar, frialdad en extremidades, mareo al ponerse de pie o manchas púrpuras en la piel.

“Cuanto antes se evalúe, menor es el riesgo de complicaciones”, recuerdan guías clínicas de referencia. La consulta es clave si vives en zona con transmisión o viajaste a un área endémica.

Qué hacer en casa mientras esperas el diagnóstico

La primera medida es la hidratación agresiva: agua, sales de rehidratación oral o caldos ligeros. Para el dolor y la fiebre, se recomienda paracetamol según indicación médica y evitar antiinflamatorios como ibuprofeno o aspirina, que pueden aumentar el riesgo de sangrado. Descansar en un ambiente fresco, con mosquitero o repelente, ayuda a cortar el círculo de transmisión.

Si notas que el dolor retroocular empeora, aparecen puntitos rojos en la piel o tienes sensación de desmayo, no pospongas la atención. “Mejor un control de más que un día de demora”, insisten muchos equipos de salud.

Prevención: el rol de los mosquitos y del entorno

La forma más eficaz de reducir el riesgo es cortar la cadena del vector. Vaciar recipientes con agua estancada, tapar tanques, limpiar canaletas y cambiar el agua de floreros por arena húmeda son medidas simples con gran impacto. Usa repelente con DEET, picaridina o IR3535 según etiqueta, ropa de manga larga y telas impregnadas cuando sea posible.

La comunidad también juega un papel clave. “Un patio sin criaderos protege a toda la manzana”, se repite en campañas de prevención. Si hay brotes activos, consulta los reportes de tu municipio y adhiere a las jornadas de descacharrado.

Mirar distinto ese dolor “atrás de los ojos” puede cambiar el rumbo de la semana: pasar de un supuesto resfrío a un manejo oportuno del dengue. Con información clara, hábitos de prevención y atención temprana, ese síntoma leve deja de ser un engaño y se vuelve una herramienta para cuidarte.

Mateo Ríos

Mateo Ríos

Me llamo Mateo Ríos y soy redactor en Santa Fe Canal, apasionado por el cine independiente y las series que rompen esquemas. Estudié Comunicación Social en la UNL y desde entonces no he parado de contar historias. Creo que una buena crítica puede hacerte ver una película con otros ojos.

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