¿Apocalipsis a la vuelta de la esquina o nueva oportunidad para reinventarnos? Todas las señales parecen apuntar en la misma dirección: nuestra civilización, tal como la conocemos, coquetea peligrosamente con el abismo. Y en este viaje entre datos duros y escenarios dignos de la mejor ciencia ficción, la realidad encuentra a veces el modo de superar la imaginación.
Entre el miedo, la ciencia y la ciencia ficción
En estos últimos decenios, el temor a un declive de nuestra civilización no ha hecho más que aumentar. Y aunque los avances tecnológicos e industriales parecen imparables, la sobresaturación y el consumo excesivo marcan el pulso de una generación atrapada en una verdadera encrucijada. Nada de esto es nuevo: ya en 1972 un grupo de científicos del MIT lanzó una advertencia nada tranquilizadora sobre el futuro de lo que llamaron la “civilización industrial”. Su estudio presagiaba un colapso en algún momento del siglo XXI. ¿Alarmismo desmesurado? Pues resulta que las nuevas investigaciones le dan la razón a aquellos visionarios.
Hoy, varios investigadores siguen tratando de dar forma a escenarios predictivos. El objetivo: proporcionar a quienes toman las decisiones las herramientas necesarias para elegir el destino de la humanidad. Curiosamente, las predicciones de aquel célebre informe del MIT, tan criticadas en su época, se muestran ahora inquietantemente precisas. Y las implicaciones son de ciencia, pero también de ciencia ficción… solo que aquí no hay efectos especiales, la película la escribimos cada día.
¿Colapso anunciado para 2040? El estudio que hace temblar los cimientos
Gaya Herrington, especialista en sostenibilidad y análisis de sistemas dinámicos, ha sacado la lupa para revisar cómo hemos ido evolucionando desde aquel famoso informe de 1972. Según el artículo que publicó en el Yale Journal of Industrial Ecology, podríamos ser testigos del colapso de la civilización a partir de 2040. Sí, no es un año que esté en una galaxia muy, muy lejana.
Herrington aclara que su estudio es independiente y no vincula el nombre de su empresa, y lo hizo como parte de su tesis en Harvard. ¿Y qué hizo exactamente? Comparó aquellas proyecciones iniciales del MIT con datos reales y actuales sobre desarrollo económico y explotación de recursos. Para ello analizó diez variables clave que incluyen:
- Población
- Tasas de fertilidad y mortalidad
- Producción industrial
- Tecnología
- Producción alimentaria
- Servicios
- Recursos no renovables
- Contaminación persistente
- Bienestar humano
- Huella ecológica
¿El resultado? Los datos más recientes se ajustan asombrosamente bien a dos escenarios: el llamado “BAU2” (business-as-usual) y el “CT” (comprehensive technology). Un gran spoiler de la película: ambos escenarios muestran que la continuación del modo de vida actual, aunque lo adornemos con desarrollos tecnológicos sin precedentes, conduce sin remedio a la detención de la economía y a la reducción del bienestar. En otras palabras: seguir igual nos lleva cuesta abajo y sin frenos.
Entre la esperanza y el reto imposible
¿Estamos, entonces, destinados a desaparecer? No tan rápido. Herrington señala que “colapso” no significa la extinción de la humanidad, sino un quiebre de nuestro estilo de vida: el crecimiento económico e industrial se detendría primero, para luego declinar, golpeando la producción de alimentos y el nivel de vida. En el calendario de los escenarios, el BAU2 pronostica un brusco descenso a partir de 2040. Como ilustran estudios citados en el documental “Rêver le futur: Agriculture”, la demanda de productos agrícolas debería aumentar al menos un 70% para 2050. El dilema es enorme y el reto para la agricultura del futuro todavía mayor.
La tentación de sumirse en el pesimismo es grande, pero Herrington remarca que el colapso solo se producirá si insistimos en nuestra actual vía de extracción y sobreexplotación de recursos. Dicho sin rodeos: todavía hay esperanza, aunque cueste encontrarla debajo de tantos informes pesimistas. Además, destaca el crecimiento acelerado de prioridades ambientales, sociales y de gobernanza, lo que invita al optimismo y da señales de verdadero cambio en gobiernos y empresas. ¿Quizá no sea demasiado tarde para crear una civilización realmente sostenible y equitativa?
Decisiones cruciales: la década que lo decidirá todo
Lo cierto es que, según las mejores evidencias disponibles, las decisiones que tomemos en los próximos diez años marcarán la suerte a largo plazo de la civilización humana. No es un asunto para dejar solo en manos de héroes de película… cada acción cuenta. Habrá que producir más alimentos, sí, pero sobre todo hacerlo mejor y consumiendo menos energía. En pocas palabras: será un verdadero desafío, pero ¿quién dijo que cambiar el mundo era un paseo?
Así que, si alguna vez soñaste con ser protagonista en un relato donde se decide el destino de la humanidad, ¡enhorabuena! Te ha tocado vivir el momento de elegir qué historia queremos contar en el futuro. Y no, esta vez no hay final escrito. El capítulo está en nuestras manos.