El cambio de aceite que cuesta lo mismo que comprar un coche nuevo

10 febrero, 2026

Imagina ir al taller y descubrir que el cambio de aceite de tu coche cuesta lo mismo que comprar un SUV nuevo. No, no es ciencia ficción ni una mala pesadilla: así es el mundo de los hiperdeportivos de lujo como el Bugatti, donde soñar al volante puede convertirse en un lujo para soñadores… muy ricos.

Por qué un simple cambio de aceite se convierte en un lujo extremo

Tener un coche como un Bugatti parece el epítome del sueño automovilístico. Pero para la mayoría, queda tan lejos como Marte. Claro, la seducción de estas maravillas de la ingeniería es irresistible. Sin embargo, los costes de mantenimiento pueden hacer que esa fantasía se desvanezca de inmediato. Es que, sí, un simple cambio de aceite en un Bugatti puede costar lo mismo que un coche nuevo.

¿Quieres cifras que asusten más que la ITV? Según Manny Khoshbin, coleccionista de coches de lujo y conocido youtuber, cambiar el aceite de un Bugatti Veyron puede costar la friolera de 25.000 dólares. Para ponerlo en perspectiva, con ese dinero puedes comprarte un Dacia Duster nuevo, asegurarlo y todavía sobraría para algunos accesorios.

Manutención: aquí las diferencias no son sutiles

No hace falta ser fanático del motor para notar que los precios de los coches (nuevos y usados) se han disparado notablemente. Pero si comparas el coste de mantener un hipercoche como un Bugatti con el de un coche familiar, la diferencia te dejará boquiabierto.

Y ojo, que lo de los 25.000 dólares es solo el inicio:

  • Un juego de llantas nuevas para un Bugatti ronda los 38.000 dólares.
  • Cambiar los neumáticos puede salirte por unos 50.000 dólares.
  • Bugatti recomienda un servicio integral cada 15.000 kilómetros o una vez al año (lo que ocurra primero).
  • Un plan de mantenimiento de cuatro años para un Bugatti Chiron Pur Sport está estimado entre 340.000 y 405.000 euros (antes de impuestos).

Dependiendo de tu país, esa cifra puede ser igual o superior al precio de una casa modesta. Así de simple (y demoledor) es el cálculo.

No solo Bugatti: el universo exclusivo de Ferrari

Por supuesto, Bugatti no es el único que ha elevado el listón de los costes de mantenimiento. Ferrari también juega en esa liga: sus programas exclusivos para modelos de competición, como la serie FXX o el LaFerrari FXX K, llevan la experiencia a otro nivel. De hecho:

  • Estos coches solo pueden usarse en circuito y no pueden guardarse en el garaje del comprador.
  • Ferrari mantiene la propiedad, almacenaje y manutención, y ofrece acceso a un campeonato de pista privado.
  • En 2014, un Ferrari FXX K costaba en torno a 2,5 millones de euros antes de impuestos.
  • El “paquete” incluye soporte logístico, mecánicos expertos… ¡y hasta chefs durante los eventos de carrera!

Eso sí, el propietario realmente solo tiene las llaves… metafóricamente hablando.

La dura realidad: pasión, compromiso y bolsillo XXL

Incluso coleccionistas como Khoshbin, dueño de tres Bugattis, admiten que estos coches pasan más tiempo en el garaje que en la carretera. “Tengo suerte de que no los conduzcan mucho”, bromea, reflejando ese sabor agridulce que conocen bien los verdaderos entusiastas.

Más allá de los números, poseer un Bugatti o un Ferrari de este calibre no es solo cuestión de dinero. Es una cuestión de compromiso absoluto. Estos coches representan la cima del diseño y la ingeniería, pero también conllevan responsabilidades que superan a las de un coche convencional. Para la mayoría, solo pensar en mantener uno de estos bólidos basta para darse cuenta de que hay sueños que es mejor contemplar desde lejos.

En este sentido, la Federación Internacional de Robótica ha destacado la creciente importancia de la precisión y la alta ingeniería en muchos sectores, y el cuidado de los hiperdeportivos no es la excepción. El esfuerzo dedicado al mantenimiento de un Bugatti es todo un homenaje al arte y la tecnología que los define.

Para quienes conducimos coches del montón, gastar 25.000 dólares en un cambio de aceite no es solo inviable: es, literalmente, de otro planeta. Por eso, aunque la tentación de un Bugatti sigue viva, las barreras financieras y logísticas aseguran que estos hiperdeportivos sigan siendo territorio exclusivo para millonarios comprometidos… o, al menos, persistentemente soñadores.

Conclusión: cuando soñar es gratis, pero mantener el sueño cuesta una fortuna

En definitiva, aunque el precio inicial de un Bugatti pueda parecer alcanzable para unos pocos afortunados, el verdadero reto —y el auténtico filtro para distinguir soñadores de propietarios— está en el mantenimiento. Los gastos astronómicos de las revisiones de rutina y las reparaciones hacen de la propiedad de uno de estos vehículos un compromiso tan formidable como correr un maratón… pero para el bolsillo.

Por eso, para la gran mayoría, el sueño de conducir un Bugatti seguirá siendo solo eso: un sueño, que continuará brillando a lo lejos, siempre admirado, nunca alcanzado.

Mateo Ríos

Mateo Ríos

Me llamo Mateo Ríos y soy redactor en Santa Fe Canal, apasionado por el cine independiente y las series que rompen esquemas. Estudié Comunicación Social en la UNL y desde entonces no he parado de contar historias. Creo que una buena crítica puede hacerte ver una película con otros ojos.

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