Cuando pensabas que lo habías visto todo en Silicon Valley, llega Elon Musk y hace limpieza general en xAI, despidiendo a medio mundo y dejando a cargo de los ingenieros… ¡a un estudiante de 20 años! Si te parecen sorprendentes las películas de ciencia ficción, espera a conocer la realidad corporativa del universo Musk.
Un tsunami de despidos arrasa xAI
En septiembre, la filial xAI de X, dedicada al desarrollo de Grok, su inteligencia artificial estrella, se convirtió en el escenario de una de las mayores reestructuraciones del sector tecnológico. Siguiendo la tradición particular de Musk, que suele “recortar grasa” sin contemplaciones, más de 500 empleados de xAI fueron despedidos de golpe, según informó Business Insider. La mayoría eran anotadores de datos, esas personas encargadas de “educar” a Grok para que no confunda un perro con un avión. Ni los altos cargos se salvaron: a algunos se les bloqueó el acceso de un día para otro. Silicon Valley nunca duerme, ¡pero cada vez lo hace más ligero!
El giro estratégico se notificó con un email que rezumaba eficiencia: después de una revisión profunda de las actividades relacionadas con datos humanos, xAI decidió expandir su equipo de tutores especializados en IA y recortar a los tutores generalistas. “La mayoría de estos puestos ya no son necesarios”, rezaba el correo a los afectados, certificando que sus días en xAI habían terminado en ese mismo instante. Así de rápido pasan las cosas cuando trabajas para la galaxia Musk.
Diego Pasini, de la universidad al timón de la IA
Con el equipo tambaleándose tras la revolución interna, tocaba reorganizar filas. ¿La solución de Musk? Nombrar al frente a Diego Pasini, un joven de solo 20 años, recién graduado del instituto en 2023, que hasta hace poco era estudiante de la Universidad de Pensilvania. ¿Su gran mérito? Ganar un hackathon organizado por la propia empresa. Si hay algo que le gusta a Musk, es apostar por la juventud con talento, aunque eso implique que algún currículum tiemble de los nervios al comparar experiencia.
Desde enero, Pasini se incorporó al equipo de xAI y ahora lidera la flamante división de anotación de datos. En ella conviven empleados fijos con contratados temporales. En sus primeros días, organizó una reunión general para tranquilizar a los trabajadores y aseguró que no habría más despidos. Sin embargo, las promesas corporativas duran lo que dura una taza de café: esa misma semana, otros 100 empleados fueron despedidos, dejando a la plantilla en 900 personas. El pan de cada día en la era digital.
Un ambiente (poco) relajado y entrevistas de supervivencia
Como si no fuera suficiente con la incertidumbre, Pasini anunció a sus equipos que llegaban las entrevistas individuales: cada quien tendría que explicar su trabajo y, sobre todo, demostrar el valor que aportan a xAI. Según contó un empleado, esta comunicación sembró el “clima de pánico” en la empresa. Muy lejos de la calma zen. ¿Quién dijo que la meritocracia era un camino fácil?
La estrategia de Musk es clara. Lleva años predicando la meritocracia como religión: lo que vale es el talento, no los años que uno lleva calentando la silla. El ascenso meteórico de Diego Pasini encaja en esta filosofía. Ya había hecho lo propio antes, colocando a Luke Farritor, de apenas 24 años, en un cargo relevante del departamento de eficiencia gubernamental.
- De hecho, dentro del equipo DOGE de xAI, había cerca de media docena de empleados de entre 19 y 24 años, fichados personalmente por Musk.
Las críticas, mejor en voz baja (o mejor no las hagas)
Como era de esperar, no todos los empleados aplauden la decisión de poner a mandos tan jóvenes al frente. Pero en xAI, quien no esté conforme haría mejor en guardar silencio: dos empleados que osaron criticar el ascenso de Pasini en el Slack de la empresa vieron cómo se desactivaban sus accesos a las pocas horas. Suena a distopía, pero es solo otra jornada en la oficina según Musk. Bienvenidos a xAI… ¿Quién será el siguiente joven prodigio al volante?
En resumen, si alguna vez te preguntas qué posibilidades tiene un joven sin experiencia de dirigir un enorme equipo tecnológico, recuerda la fórmula de Musk: talento + hackathon + gusto por la velocidad en las decisiones. Eso sí, si te toca cruzarte en la escalera con el jefe… mejor sonríe y prepárate para la próxima entrevista de “valor añadido”.