Cuando el multimillonario más famoso de la tecnología se pone en la piel de cualquier mortal y responde al teléfono para resolver dudas ajenas… algo grande pasa. Bill Gates, sí, el mismo de la ventana azul y las donaciones masivas, sorprendió recientemente al cambiar la filantropía por el servicio al cliente, y todo sea dicho: lo hizo por amor paternal… y con una valiosa lección para los líderes del mundo empresarial.
Bill Gates: De donante incansable a empleado por un día
Si imaginabas que Bill Gates dedica sus días a programar en alguna isla desierta, te equivocas. En los últimos años, su mayor ocupación ha sido repartir miles de millones a organizaciones humanitarias. Tras cofundar Microsoft y poner su granito de arena en el crecimiento de Silicon Valley, Gates bien podría estar jubilado a la sombra. Pero, sorpresa: se reserva jugadas excepcionales para su familia. Y si bien sus hijos no cuentan con el respaldo automático de la fortuna paterna, sí pueden aspirar a algo más valioso: un empujón directo en sus proyectos.
La afortunada en esta ocasión ha sido Phoebe Gates, la benjamina del clan. Pero no, su padre no apareció en Phia, la start-up que Phoebe acaba de fundar junto a Sophia Kianni (compañera de Stanford), para cortar la cinta inaugural ni para inyectar millones. Su ayuda fue mucho más inesperada e ilustrativa.
Phia: El “Booking” de la moda sostenible tiene embajador de lujo
Phia es una joven empresa tecnológica que quiere revolucionar la forma en que compramos moda. Mediante una aplicación y una extensión para Chrome, la plataforma explora más de 40 000 sitios para encontrar las mejores ofertas, favorecer la segunda mano y orientar hacia alternativas más sostenibles. Vamos, el sueño de quienes quieren ahorrar y cuidar el planeta sin perder estilo. Pero por muy buena que sea la idea, a veces hace falta un buen reflector que ilumine el camino, y ahí entró en juego Bill Gates, pero no como inversor discreto sino como… ¡asesor de atención al cliente por un día!
Así, como lo lees. En palabras del propio Gates, cuando tu hija te pregunta si estarías dispuesto a trabajar en el soporte de su start-up, sólo hay una respuesta válida: sí. Lo explicó en una larga publicación de LinkedIn y hasta se permitió un guiño divertido con eso de “con un poco de suerte, no romperé nada”.
Una lección de humildad y cercanía de la mano de Bill Gates
La experiencia se llevó a cabo y, aunque algunos usuarios de Phia quizá no se dieran cuenta, ese día al otro lado del soporte podía estar el mismísimo cofundador de Microsoft respondiendo sus inquietudes. Pero más allá del simpático anécdota (y falta que hacía el golpe de efecto mediático para la start-up), lo fundamental es la lección que deja Gates a los directivos y, por qué no, a los padres de todo el mundo:
- Dedicó tiempo a comprender de primera mano cómo funciona el servicio, desde el punto de vista del usuario.
- Demostró que ningún puesto está por debajo de nadie, ni siquiera para los multimillonarios encumbrados.
- Ofreció visibilidad a la búsqueda de soluciones más sustentables en el mundo de la moda.
Gates lo resume así: “He pasado mucho tiempo reflexionando sobre cómo la tecnología puede hacer que los sistemas sean más eficientes, equitativos y accesibles. Pero con los años he aprendido que la mejor manera de entender cómo funciona algo, o dónde falla, es acercarse directamente a quienes lo utilizan”.
La invitación: menos despacho, más acción (y menos cámaras, por favor)
El mensaje va más allá de la promoción familiar o del marketing: Gates invita a los emprendedores a mancharse las manos, ir a la primera línea y dialogar con los usuarios reales de sus servicios. Es decir, a ponerse en el lugar de quienes viven cada día la experiencia de sus productos. Y todo ello, sin la necesidad de hacer un vídeo viral cada vez.
¿La moraleja? Escuchar, observar y participar a pie de obra puede valer mucho más que mil informes. Pregúntale si no a Phoebe y a los usuarios de Phia: ese día, compartieron línea directa con la historia viva de la tecnología… y una gran lección humana.